Big Three: Sol-Luna-Ascendente

Durante gran parte del siglo XX, la idea de la astrología que permeó el imaginario colectivo se vio casi siempre disminuida a la astrología solar. Decir “soy Virgo” o “soy Leo” se convirtió en una simplificación que vinculaba la identidad astrológica casi exclusivamente al día y mes de nacimiento de una persona. Pero en el siglo XXI, las redes sociales ayudaron a renovar el interés de las nuevas generaciones por una espiritualidad menos tradicional o en sabidurías ancestrales. Ahora, el panorama es otro. El vasto conocimiento astrológico acumulado durante milenios ha emergido a la superficie gracias a internet y la globalización, y nuestra comprensión de la astrología y de la riqueza de la carta natal comienza a desdoblarse nuevamente. El ostracismo quedó atrás. Todo es más accesible.

Hoy en día, en conversaciones cotidianas, fiestas, sobremesas e incluso en aplicaciones de citas, cada vez es más común que las personas compartan sus big three (Sol, Luna y Ascendente), casi como un carnet de identidad o una especie de ADN espiritual y psicológico, una ficha de museo para comenzar a descifrar algo tan complejo como el ser humano, y también una advertencia amistosa sobre la persona con quien se va a tratar. El signo solar ya no es suficiente. Es sólo la punta del iceberg que se deja ver en la realidad, pero que oculta un gran porcentaje más allá de lo evidente. Los que tienen un interés genuino en la astrología y en su propio autoconocimiento ahora saben y comparten con naturalidad esta información más completa. Y es lógico, porque esta tríada fundamental nos habla de las dos grandes luminarias y de nuestra presentación al mundo.

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Los big three son tres elementos cruciales de la carta natal:


El signo solar

Representa el núcleo de tu identidad, tu vitalidad esencial, el protagonista de tu historia personal y tu propósito. Es la luminaria máxima del día y por tanto, de la conciencia: el principio activo y la forma en que buscas brillar y expresar tu individualidad de manera auténtica. El Sol es el director de la orquesta de la psique, el que dirige la melodía principal de quién eres y hacia dónde te diriges en tu camino de autorrealización.

El signo lunar

Encarna tu mundo emocional interno, tus necesidades instintivas de seguridad y nutrición, tus hábitos, el inconsciente y la memoria del pasado. Es la luminaria máxima de la noche, el principio receptivo y femenino, y la forma en que reaccionas emocionalmente, buscas consuelo y cuidas de ti mismo y de los demás. La Luna es el refugio interior, el hogar del alma, y revela cómo procesas tus experiencias más íntimas.

ASCENDENTE Uriel Waizel Astrologia

El signo ascendente

Es tu máscara social, la forma en que te presentas al mundo y la primera impresión que causas en los demás. Es como la cubierta de un libro que a menudo juzgas antes de leer su contenido, tu marketing personal ante la gente y ante el mundo. El ascendente es el vehículo en el que te abres camino a las experiencias de vida o el traje del héroe o heroína en un viaje a través del cual interactúas con el entorno y comienzas nuevas experiencias. También se relaciona con la apariencia física y la manera espontánea de abordar las circunstancias. Curiosamente, esta máscara funciona también como un espejo, lo que nos hace participar en un extraño juego de proyecciones en el que los demás, a menudo, ven reflejados en nosotros sus propias cualidades o expectativas.

*Los símbolos para los planetas, signos y elementos, están tomados de “The Book of Signs” de Rudolf Koch, Dover Publications Inc.
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Los planetas: actores en la corte celestial de la carta natal.